Ingredientes:
- 1 cucharada de mantequilla sin sal (15 g)
- 1 chalota, finamente picada (aprox. 2 cucharadas)
- 1 diente de ajo, picado (1 cucharadita)
- 1/2 taza de crema espesa (120 ml)
- 4 onzas de queso Roquefort, desmenuzado (115 g)
- 1/4 taza de vino blanco seco (60 ml)
- 1/4 cucharadita de pimienta negra recién molida
- Una pizca de nuez moscada recién rallada (opcional)
- Sal, al gusto (¡cuidado, el Roquefort es salado!)
- 1 cucharada de perejil fresco picado, para decorar (opcional)
Instrucciones:
- Derrita la mantequilla en una cacerola pequeña a fuego medio. Agregue la chalota y el ajo; saltee hasta que estén suaves y fragantes, aproximadamente 2-3 minutos.
- Si usa vino, viértalo en la cacerola y llévelo a ebullición a fuego lento, raspando los trozos dorados del fondo de la sartén. Cocine hasta que el vino se reduzca a la mitad, unos 2 minutos.
- Agregue la crema espesa y el queso Roquefort desmenuzado.
- Reduzca el fuego a bajo y cocine a fuego lento, revolviendo constantemente con un batidor, hasta que el queso se derrita y la salsa quede suave y cremosa. ¡No hierva!
- Sazone con pimienta, nuez moscada (si la usa) y sal, al gusto. Recuerde probar la salsa antes de agregar sal, ya que el Roquefort ya es bastante salado.
- Adorne con perejil fresco picado (si lo usa) y sirva inmediatamente.