Ingredientes:
- 60 ml Aceite de Oliva Virgen Extra
- 30 ml Zumo de Limón, recién exprimido
- 15 ml Zumo de Naranja, recién exprimido
- 2 dientes de Ajo, picados
- 5 ml Pimentón Ahumado
- 2.5 ml Orégano seco
- 1.25 ml Pimiento Rojo en Hojuelas, opcional
- Sal y Pimienta Negra al gusto
- 680g Filete de Salmón, con o sin piel, sin espinas
Instrucciones:
- Prepara la marinada: En un tazón pequeño, combina el aceite de oliva, el zumo de limón, el zumo de naranja, el ajo, el pimentón ahumado, el orégano, el pimiento rojo en hojuelas (si lo usas), la sal y la pimienta. Bate bien para emulsionar. Prueba y ajusta la sazón según sea necesario.
- Marina el salmón: Coloca el filete de salmón en un plato hondo o bolsa con cierre hermético. Vierte la marinada sobre el salmón, asegurándote de que esté uniformemente cubierto. Si usas una bolsa, retira el exceso de aire.
- Refrigera y marina: Cubre el plato (o sella la bolsa) y refrigera por al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche (hasta 24 horas). Gira el salmón ocasionalmente para asegurar una marinada uniforme.
- Cocina el salmón: Elige tu método de cocción preferido: Horno: Precalienta el horno a 200°C. Coloca el salmón en una bandeja para hornear cubierta con papel de pergamino. Hornea durante 12-15 minutos, o hasta que la temperatura interna alcance los 63°C. Sartén: Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto. Coloca el salmón con la piel hacia abajo (si usas piel) y cocina durante 4-5 minutos, o hasta que la piel esté crujiente y dorada. Dale la vuelta y cocina por otros 3-4 minutos, o hasta que la temperatura interna alcance los 63°C. Parrilla: Precalienta la parrilla a fuego medio-alto. Coloca el salmón con la piel hacia abajo (si usas piel) y asa a la parrilla durante 4-5 minutos, o hasta que aparezcan marcas de parrilla. Dale la vuelta y asa a la parrilla por otros 3-4 minutos, o hasta que la temperatura interna alcance los 63°C.
- Reposa y sirve: Retira el salmón del fuego y déjalo reposar durante 2-3 minutos antes de servir. Esto ayuda a que los jugos se redistribuyan, resultando en un plato más tierno y sabroso.