Ingredientes:

  • 2 huevos grandes (talla L)
  • 100 g de azúcar blanco
  • 400 g de harina de trigo común
  • 50 ml de leche entera
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 16 g de levadura química en polvo
  • 30 ml de licor de anís dulce
  • 0.5 unidad de cáscara de limón
  • 1 g de sal fina
  • 200 ml de aceite de girasol (para freír, cálculo de absorción 10%)
  • 40 g de mezcla de azúcar y canela para rebozar

Instrucciones:

  1. Calienta el aceite de oliva con la piel del limón en una sartén pequeña. Cuando empiece a chisporrotear, retira del fuego, quita la piel y deja que el aceite se temple para infusionar los aromas.
  2. En un bol amplio, bate los huevos con el azúcar blanco hasta que la mezcla blanquee y gane volumen.
  3. Añade al bol el aceite infusionado ya templado, la leche entera, el licor de anís y la pizca de sal. Mezcla bien todos los líquidos.
  4. Incorpora la harina tamizada junto con la levadura química de forma gradual. Amasa ligeramente hasta obtener una masa blanda, elástica y que no se pegue excesivamente a las manos.
  5. Con las manos aceitadas, forma pequeñas bolas del tamaño de una nuez y presiona el centro para crear el agujero característico de la rosquilla.
  6. Fríe en abundante aceite de girasol a temperatura media (170°C) hasta que estén doradas por ambos lados y hayan crecido. Escurre sobre papel absorbente.
  7. Pasa las rosquillas aún calientes por la mezcla de azúcar y canela para que el rebozado quede bien adherido.