Ingredientes:
- 1 kg de Carrilleras de cerdo ibérico limpias
- 50 g de harina de trigo
- 2 cebollas blancas grandes
- 2 zanahorias
- 1 puerro (parte blanca)
- 4 dientes de ajo morado
- 500 ml de vino tinto (Rioja o Ribera del Duero)
- 500 ml de caldo de carne oscuro
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 hojas de laurel seco
- 1 rama de tomillo fresco
- 5 g de sal marina fina
- 2 g de pimienta negra molida
Instrucciones:
- Revisa las piezas de carne y retira cualquier exceso de grasa exterior o telas blancas. Salpimenta generosamente por ambos lados.
- Pasa las carrilleras por la harina y sacude el exceso. Nota: Esto crea una costra que retiene los jugos y ayuda a que la salsa espese sola más tarde.
- En una cazuela con el aceite bien caliente, dora las piezas hasta que estén bien tostadas y crujientes por fuera. Retira y reserva.
- En el mismo aceite, añade la cebolla, el puerro, la zanahoria y los ajos picados. Cocina a fuego medio hasta que las verduras estén blandas y empiecen a dorarse.
- Vierte el vino tinto y raspa el fondo de la cazuela con una cuchara de madera para soltar los restos tostados de la carne.
- Deja que el vino hierva a fuego fuerte durante 5-8 minutos hasta que el olor a alcohol desaparezca y el líquido se reduzca a la mitad.
- Introduce las carrilleras reservadas en la cazuela junto con los jugos que hayan soltado en el plato.
- Añade el caldo de carne, el laurel y el tomillo. El líquido debe cubrir la carne casi por completo.
- Tapa la cazuela y mantén un hervor muy suave durante 3 horas. Sabrás que están listas cuando puedas atravesarlas con un palillo sin resistencia alguna.
- Retira la carne y las hierbas. Tritura el resto del contenido de la olla con la batidora. Si la salsa está muy líquida, deja que reduzca a fuego fuerte unos minutos más antes de volver a introducir la carne.