Ingredientes:
- 500 g de garbanzos secos (remojados 12 horas) o 800 g de garbanzos cocidos
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de jamón serrano picado
- 100 g de chorizo ibérico en rodajas
- 1 cebolla blanca mediana (150 g) picada finamente
- 2 dientes de ajo laminados
- 1.5 l de agua o caldo de verduras
- 5 g de sal
- 2 g de pimentón de la Vera dulce
- 30 g de almendras tostadas y peladas
- 20 g de pan frito (sin corteza)
- 1 diente de ajo crudo
- 300 g de espinacas frescas lavadas y troceadas
- 1 hoja de laurel
Instrucciones:
- En la cazuela, calentar el aceite y dorar el jamón y el chorizo hasta que suelten su grasa natural.
- Incorporar la cebolla y los ajos laminados; sofreír hasta que la cebolla esté translúcida y el aroma sea dulce.
- Añadir el pimentón, remover rápidamente durante 5 segundos para que no se queme y verter inmediatamente los garbanzos escurridos.
- Cubrir con el agua o caldo y añadir la hoja de laurel. Cocinar a fuego lento hasta que el grano esté tierno (aproximadamente 1.5 a 2 horas para secos).
- Preparar la picada en el mortero: machacar el ajo, las almendras y el pan frito hasta obtener una pasta homogénea.
- Diluir la pasta de la picada con un par de cucharadas del caldo del guiso e incorporarla a la cazuela, removiendo para espesar el caldo.
- Añadir las espinacas frescas al final y cocinar brevemente con el calor residual para mantener su color y textura.