Ingredientes:
- 4-6 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel (aproximadamente 600-800g)
- Sal kosher y pimienta negra recién molida al gusto
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (30 ml)
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal (30g)
- 2 dientes de ajo picados finamente
- 1/2 taza de tomates secos en aceite, escurridos y picados (75g)
- 1 taza de caldo de pollo (240 ml)
- 1 taza de crema de leche espesa (240 ml)
- 1/2 taza de queso parmesano rallado (50g)
- 5 onzas de espinacas frescas (aproximadamente 140g)
- 1 cucharadita de hierbas italianas secas
- Hojas de albahaca fresca picada para adornar
- Una pizca de pimentón ahumado
Instrucciones:
- Sazona las pechugas de pollo con sal y pimienta.
- Calienta el aceite de oliva en la sartén a fuego medio-alto. Sella las pechugas de pollo hasta que estén doradas por ambos lados (sin cocinarlas por completo). Retira el pollo de la sartén y reserva.
- En la misma sartén, derrite la mantequilla. Agrega el ajo picado y los tomates secos. Sofríe hasta que el ajo esté fragante (aproximadamente 1 minuto).
- Vierte el caldo de pollo en la sartén y raspa el fondo para soltar los trozos caramelizados. Agrega la crema de leche, el queso parmesano y las hierbas italianas. Cocina a fuego lento, revolviendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese ligeramente (unos 5 minutos).
- Incorpora las espinacas frescas a la salsa y cocina hasta que se marchiten (unos 2-3 minutos).
- Vuelve a colocar las pechugas de pollo en la sartén, sumergiéndolas en la salsa.
- Si tu sartén es apta para horno, lleva la sartén al horno precalentado a 175°C y cocina hasta que el pollo esté cocido (temperatura interna de 74°C). Si no es apta para horno, cubre la sartén con una tapa y cocina a fuego lento hasta que el pollo esté cocido.
- Justo antes de servir, espolvorea una pizca de pimentón ahumado sobre el pollo.
- Espolvorea albahaca fresca picada por encima y sirve caliente.