Instrucciones:
- Pelar y cortar las patatas en rodajas gruesas (como monedas de 1€) o en trozos irregulares.
- Calentar abundante AOVE en la cazuela. Freír las patatas a fuego medio-alto hasta que estén doradas por fuera, pero no completamente tiernas por dentro. Escurrir bien y reservar.
- Retirar el exceso de aceite, dejando solo 3-4 cucharadas. Añadir la cebolla picada y pochar lentamente a fuego bajo hasta que esté transparente (unos 8-10 minutos).
- Añadir el ajo laminado y cocinar 1 minuto hasta que desprenda aroma. Incorporar la harina y rehogar (hacer un roux ligero) durante 2 minutos, removiendo constantemente.
- Verter el vino blanco. Raspar el fondo de la cazuela para desglasar. Dejar que el alcohol se evapore casi por completo (2 minutos).
- Incorporar el caldo caliente poco a poco, removiendo para evitar grumos. Añadir las patatas fritas y sazonar con sal y pimienta.
- Llevar a ebullición suave. Bajar el fuego al mínimo y cocinar tapado unos 20-25 minutos, o hasta que la patata esté tierna y la salsa haya ligado bien.
- Si la salsa está muy líquida, retirar 2 o 3 trozos de patata, machacarlas ligeramente y devolverlas al guiso para espesar de forma natural.
- Dejar reposar 5 minutos fuera del fuego. Espolvorear generosamente con perejil fresco picado justo antes de servir.