Ingredientes:
- 300 g de zanahorias ralladas (finas)
- 250 g de harina de trigo común
- 3 huevos medianos
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 12 g de polvo para hornear
- 2 g de sal
- 2 g de pimienta negra molida
- 1 g de nuez moscada
- 150 g de queso feta cortado en cubos pequeños
- 20 g de semillas de sésamo o girasol
- 5 g de perejil fresco picado
Instrucciones:
- Ralla las zanahorias finamente. Presiona la ralladura con un paño limpio o un colador fino para eliminar el exceso de jugo. Nota: Este paso evita que el pastel quede apelmazado. Precalienta el horno a 180°C y forra un molde de 22 cm con papel para hornear.
- Bate los huevos con el aceite de oliva. Hazlo con energía hasta obtener una mezcla pálida y espumosa. Incorpora el perejil picado y la pimienta. Nota: El aire atrapado aquí es lo que hará que el pastel suba.
- Tamiza la harina junto con el polvo para hornear, la sal y la nuez moscada sobre la mezcla húmeda. Integra todo con movimientos envolventes usando una espátula. Nota: No batas en exceso o el gluten se endurecerá y el pastel quedará gomoso.
- Añade la zanahoria rallada y el 80% del queso feta a la masa. Distribúyelos suavemente para que no haya acumulaciones de queso en un solo lugar.
- Vierte la mezcla en el molde. Esparce el resto del queso feta y las semillas por la superficie.
- Hornea durante 40-45 minutos hasta que un palillo salga limpio y la superficie esté dorada.
- Saca el molde del horno y deja reposar 10 minutos antes de desmoldar.
- Corta en 10 porciones iguales para mantener la estética del plato.