Ingredientes:

  • 2 lb (900g) de fresas frescas, sin tallo y en rodajas
  • ¾ taza (150g) de azúcar granulada
  • 2 cucharadas de jugo de limón
  • 1 ½ tazas (360ml) de crema para batir
  • ¾ taza (180ml) de leche entera
  • ½ taza (100g) de azúcar granulada
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Una pizca de sal

Instrucciones:

  1. Prepara la base de fresa: Combina las fresas en rodajas, ¾ taza de azúcar y el jugo de limón en un bol. Machaca suavemente algunas de las fresas con un tenedor. Cubre y refrigera durante al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche, para macerar y liberar sus jugos.
  2. Haz puré de fresas: Vierte las fresas maceradas y sus jugos en una licuadora o procesador de alimentos. Mezcla hasta obtener una consistencia suave.
  3. Prepara la base cremosa: En un bol aparte, bate la crema para batir, la leche entera, ½ taza de azúcar, el extracto de vainilla y una pizca de sal hasta que el azúcar se disuelva.
  4. Combina las bases: Incorpora suavemente el puré de fresa a la base cremosa. Prueba y ajusta el dulzor si lo deseas.
  5. Enfría la mezcla: Cubre la mezcla y refrigera durante al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche, hasta que esté completamente fría. Este paso es crucial para que el helado se congele correctamente.
  6. Bate en la heladera: Vierte la mezcla enfriada en tu heladera y bate según las instrucciones del fabricante (generalmente de 20 a 30 minutos). La mezcla debe tener una consistencia suave.
  7. Endurece en el congelador: Transfiere el helado suave a un recipiente apto para congelador. Cubre bien y congela durante al menos 2-3 horas para que se endurezca por completo.