Ingredientes:
- 500 ml de nata líquida para montar (35% materia grasa mínimo)
- 250 ml de leche entera
- 150 g de azúcar blanca granulada
- 1 vaina de vainilla (o 2 cucharaditas de extracto de vainilla de buena calidad)
- 1/2 cucharadita de canela en polvo
- Una pizca de sal
Instrucciones:
- En la cacerola, combinar la nata, la leche, el azúcar, la canela y la pizca de sal. Si usas la vaina de vainilla, ábrela longitudinalmente, raspa las semillas y añádelas a la cacerola junto con la vaina. Calentar a fuego medio, removiendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva. No dejar hervir.
- Retirar del fuego. Si usaste la vaina de vainilla, retírala (puedes lavarla, secarla y guardarla para usarla en otro postre). Dejar enfriar la mezcla a temperatura ambiente. Luego, cubrir y refrigerar por al menos 2 horas (o idealmente toda la noche) para que los sabores se desarrollen completamente.
- Verter la mezcla fría en un bol grande. Batir con la batidora de varillas hasta que espese ligeramente (debe tener una consistencia similar a la de una crema líquida).
- Verter la mezcla batida en el recipiente hermético. Congelar durante 2 horas.
- Retirar el helado del congelador y batir con la batidora de varillas o con un tenedor para romper los cristales de hielo. Volver a congelar por 2 horas y repetir este paso.
- Congelar por al menos 4 horas más, o preferiblemente durante toda la noche, hasta que el helado esté firme pero aún cremoso.
- Sacar el helado del congelador unos 10 minutos antes de servir para que se ablande un poco. Servir con una cuchara para helado y disfrutar.