Ingredientes:
- 1 kg de chipirones frescos (limpios y enteros)
- 4 cebollas grandes tipo dulce (aprox. 800g total)
- 2 dientes de ajo laminados
- 150 ml de vino blanco seco
- 1 hoja de laurel
- 20 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 pellizco de sal marina
- 1 pizca de pimienta negra recién molida
- 5 g de perejil fresco picado
Instrucciones:
- Secar los chipirones. Pasa cada pieza por papel absorbente hasta que estén completamente secos al tacto. Nota: Esto garantiza un sellado rápido y evita salpicaduras peligrosas.
- Preparar la base aromática. En la cazuela con el aceite frío, añade los ajos laminados. Sube el fuego a medio y espera hasta que empiecen a bailar y dorarse ligeramente.
- Caramelizar la cebolla. Incorpora toda la cebolla en juliana y la hoja de laurel. Baja el fuego al mínimo. Cocina durante 25-30 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que la cebolla esté blanda y de color caramelo claro.
- Sellar el mar. Sube el fuego a medio alto. Añade los chipirones y sus tentáculos. Cocina apenas 2 minutos por lado hasta que cambien de color opaco a un blanco brillante.
- Desglasar con el vino. Vierte el vino blanco sobre los chipirones. Raspa el fondo con una cuchara de madera para liberar todos los jugos caramelizados. Nota: Este es el momento donde se crea la base de la salsa.
- Reducir el alcohol. Deja que hierva a borbotones durante 3 minutos hasta que el olor fuerte a alcohol desaparezca.
- Cocción final. Baja el fuego, tapa la cazuela y deja que todo se integre durante 10-12 minutos adicionales.
- Sazonar y terminar. Añade la sal y la pimienta recién molida ahora. Espolvorea el perejil fresco para un contraste de color y frescura.
- El reposo sagrado. Apaga el fuego y deja reposar 5 minutos antes de servir. La salsa espesará y los sabores se asentarán.