Ingredientes:
- 1.2 kg de cordero (paletilla o pierna) troceado en cubos de 3-4 cm
- 2 cebollas blancas medianas picadas finamente
- 1 pimiento rojo grande
- 4 dientes de ajo morado
- 1 tomate maduro grande rallado
- 150 ml de vino blanco seco
- 50 g de hígado de cordero o pollo
- 1 rebanada de pan del día anterior (30g)
- 15 almendras crudas
- 800 ml de caldo de carne
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 rama de tomillo fresco
- 1 hoja de laurel
- 1 pizca de hebras de azafrán
- Sal y pimienta negra al gusto
Instrucciones:
- Salpimentar el cordero y sellarlo en una cazuela con aceite de oliva virgen extra a fuego fuerte hasta que esté dorado por todos sus lados. Retirar y reservar.
- En la misma cazuela, sofreír la cebolla y el pimiento a fuego medio-bajo durante 10-12 minutos hasta que la cebolla esté transparente y casi caramelizada. La paciencia aquí es lo que diferencia un guiso mediocre de uno excelente.
- Añadir el tomate rallado y dejar que se evapore su agua. Apartar la cazuela del fuego un momento, añade el pimentón de la Vera, remueve rápido para que no se queme (amargaría) e inmediatamente añade el vino blanco.
- Vuelve a poner al fuego y raspa el fondo de la cazuela con una cuchara de madera para recuperar todos los jugos pegados del cordero. Deja que el alcohol se evapore durante 3 o 4 minutos.
- Devolver la carne a la cazuela, cubrir con el caldo, añadir el laurel y el tomillo. Tapar y deja cocer a fuego suave durante 45-50 minutos. La carne debe empezar a sentirse blanda al pincharla.
- Añade la pasta del mortero a la cazuela. Remueve con cuidado para que se disuelva en el caldo. Verás como, de repente, la salsa cobra una vida nueva, se espesa y adquiere un brillo especial.
- Cocina todo junto otros 15-20 minutos sin tapa si quieres que reduzca más. Prueba de sal y rectifica. Apaga el fuego y deja reposar al menos 10 minutos antes de servir. El reposo asienta los sabores de esta caldereta de cordero receta tradicional de la abuela.
- En ese mismo aceite, fríe la rebanada de pan, las almendras y el hígado de cordero. Retira cuando el pan esté dorado y el hígado cocinado. Ponlo todo en el mortero con los dientes de ajo (puedes asarlos un poco antes) y las hebras de azafrán. Machaca hasta obtener una pasta densa.