Ingredientes:

  • 500g de patatas, preferiblemente tipo Monalisa o Kennebec, peladas y cocidas
  • 250g de pechuga de pollo picada, sin piel ni hueso
  • 1 huevo grande
  • 50g de queso rallado (Parmigiano Reggiano o Manchego)
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado (opcional)
  • 1 diente de ajo pequeño, finamente picado o prensado
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
  • Harina de trigo (todo uso) para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra (o aceite vegetal) para freír
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (para la salsa)
  • 1/2 cebolla pequeña, finamente picada (para la salsa)
  • 2 dientes de ajo, finamente picados (para la salsa)
  • 400g de tomate triturado o pelado en lata (para la salsa)
  • 1 cucharadita de azúcar (para equilibrar la acidez del tomate)
  • 1/2 cucharadita de orégano seco (para la salsa)
  • Sal y pimienta al gusto (para la salsa)
  • Unas hojas de albahaca fresca para decorar (opcional)

Instrucciones:

  1. Cocer las patatas en agua con sal hasta que estén muy blandas. Escurrir bien y pasar por un pasapurés o machacar con un tenedor hasta obtener un puré suave. Dejar enfriar un poco.
  2. En un bol grande, combinar el puré de patatas, la carne picada de pollo, el huevo, el queso rallado, el perejil, el cebollino (si se usa), el ajo, la sal y la pimienta. Mezclar bien con las manos hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
  3. Cubrir el bol con film transparente y refrigerar durante al menos 30 minutos. Esto ayudará a que la mezcla sea más fácil de manejar.
  4. Con las manos ligeramente humedecidas, tomar porciones de la mezcla y formar pequeñas albóndigas (aproximadamente del tamaño de una nuez). Rebozar cada albóndiga en harina de trigo, asegurándose de que estén bien cubiertas. Sacudir el exceso de harina.
  5. Calentar abundante aceite de oliva en una sartén grande y profunda a fuego medio-alto. Freír las albóndigas en tandas, sin amontonarlas, hasta que estén doradas por todos los lados. Retirar las albóndigas de la sartén con una espumadera y colocarlas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
  6. Mientras las albóndigas se enfrían un poco, preparar la salsa. Calentar el aceite de oliva en una cacerola. Sofreír la cebolla y el ajo hasta que estén blandos y translúcidos. Añadir el tomate triturado, el azúcar, el orégano, la sal y la pimienta. Cocinar a fuego lento durante unos 15-20 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que la salsa se haya espesado ligeramente.
  7. Servir las albóndigas calientes, solas o acompañadas de la salsa de tomate. Decorar con unas hojas de albahaca fresca (opcional).